Por Ché Canterla

D

entro del descanso que la parrilla televisiva ofrece, de forma esporádica y muy puntual, de dejar de informarnos sobre Pantojas y Zaldívares, vi un programa un tanto aburrido a priori pero genial en su contenido. Seguramente no fuese considerado la elección por muchos de los que en ese momentos no tenían nada mejor que hacer, sin embargo necesito poner en la mente de todos la frase que me encantó y me hizo pensar….

“Un político debe ser idealista sino lo es, sólo se convertirá en un traficante de ideas”. No sé si esto se aplica o no, pero sí sé que el idealismo parece estar vetado, la gente parece no querer soñar con mejorar cosas, la negatividad se apodera de las personas que ven en la queja la respuesta pero no la baza para pensar un cambio. El idealismo se asocia a gente que no ve la realidad, o que no quiere verla, no sé… pero desde luego si analizamos que los grandes personajes de la historia tuvieron sueños, cumplidos e incumplidos, de cambiar el mundo, idealistas de vocación como La Pasionaria que luchaba por unos derechos ausentes, o Gabriel Bonhaur que anhelaba ser referente del imperio textil y consiguió chanelizar a las clases más conservadoras, o Picasso pintando su cuadro de la mujer flor mientras soñaba con más musas que prestasen su rostro para pasar a la historia, o como quién pronunció esta célebre frase, Aldolfo Suárez.

Ahora, la deducción debe ser más fácil, ¿no? el idealismo es el bien del que sólo gozan unos pocos, afines más a la inteligencia y la intelectualidad que a la necedad con la que la asocian unos pocos, tristes vagabundos de sus propias vidas.

Sin duda una frase que, cuanto menos, y si me dejáis, llama a la imaginación….